lunes, 5 de septiembre de 2011

Viejita de mi vida

Viejita de mi vida, 
princesita del cielo;
florcita perfumada, 
corazoncito bueno;

tú has sido en mi vida 
como una gran muralla:

Los golpes que han venido
todos los soportaste, 
pues nunca has permitido
que alguien me hiciera daño;

Has estado conmigo, 
no te importan mis años. 
Gracias por ser mi madre.

Yo se que en el amor no ha sido comprendida.
viejita de mi vida, ya no sufras mas por eso;
dejame darte madre, mi carño y mis besos:
quiero secar tus lagrimas contra mi pecho,
llenarte de cariño borrar tu tristeza
viejita de mi vida cariñito eterno.

Los años han pasado, 
se que tendrás que irte.
Viejita de mi vida, 
gracias por lo que hiciste:

Gracias por darme tanto
sin pedir nada a cambio.

Viejita consentida, 
pedazo de mi vida.

Perdóname viejita, 
si un día te hice daño;
perdóname aquellas veces 
que el sueño te he quitado....
perdóname oh madre.

Yo se que en el amor no ha sido comprendida.
viejita de mi vida, ya no sufras mas por eso;
dejame darte madre, mi carño y mis besos:
 quiero secar tus lagrimas contra mi pecho,
llenarte de cariño borrar tu tristeza
viejita de mi vida cariñito eterno.

(Autor: Oscar Tercero Martínez.
Esta es una canción escrita
en ocasión del día de las madres).

viernes, 26 de agosto de 2011

viernes, 5 de agosto de 2011

El borde de su manto

"En la sangre, la vida está"
-Era la advertencia divina-
Pero a ella, le abandona
caudal de hemoglobina:

Cual raudal rabioso, va
erosionando a su paso:
bríos, fuerza, salud y vida;
dejando un andar tembloroso

El rojo caudal
una profunda 
fosa ha cavado
en alma gastada;

Y sus huecas paredes,
derrumba la esperanza
con grotescos ecos
de dolorosa agonía;

Cuando fuerzas tenía,
a todo médico corrió
buscando su lozanía
 recuperar; pero falló:

Doce años ha pasado
prisionera de sufrimiento;
 todo su dinero ha gastado...
pero aún sigue muriendo;

Ahora no tiene fuerzas,
y tampoco tiene dinero
para correr a otro médico...

¡Es admirable que las 
paredes de su alma
desgastada puedan
contener la angustia¡

su corazón aún puede latir,
 pero pronto, el rojo caudal
disminuido dejará de fluir...
y con él, ... la vida se le irá.

Pero un nuevo médico
está pasando en la ciudad:
¡no tiene un elixir curativo;
pero tiene virtud para curar¡:

¡En su dulce voz trae resurrección¡
¡En sus manos destellos de colores
rompen yugos y dan liberación¡
¡En su manto: salud hasta los bordes¡

Y la temblorosa mujer,
que su riqueza ha gastado,
- y que aún sigue muriendo-
encuentra fuerza para correr
hacia Aquel de multitud rodeado;

Ella no tiene dinero que ofrecer,
pero ha encontrado en su interior
una riqueza mayor: por fe creer,
que hay salud en Aquel Señor...

y su débil y temblorosa figura, 
-a la que espera el ataúd- 
¡rompe un surco entre la multitud,
para tocar, de Aquel Señor el manto¡

en su interior hay un grito 
-que no es llanto-
¡Es un profundo grito de fe¡:
Si tocare el borde de su manto,
con solo eso, se que salva seré...


e impulsada por su fe,
asió del mato el borde...

¡y las manos asidas del manto,
reciben un torrente de virtud¡:
la roja fuente se ha cerrado...
¡burlado ha quedado el ataúd¡






  

miércoles, 3 de agosto de 2011

Entre pinos

¡El aire huele a pinos¡ ...
y en el sendero vestido
de verde, hay trinos
de alegres pajarillos...


y luego... 

en un claro bañado de sol,
sobre una verde alfombra
tapizada de naturaleza:
la casa de la condesa.

¡Campamento Entre Pinos¡
Así llaman a este hermoso lugar.

¡Que hermosa armonía¡
Y si tuviese que juzgar
entre la grata compañía,
y la gran belleza natural;

Tendría que decir: El lugar
es de gran belleza natural...
¡pero la compañía especial,
hizo este día, algo sin igual¡

Pues entre verdes parajes,
fragantes pinos y bellos trinos,
¡Que hermoso y delicioso día pase
en el lugar que llaman: Entre Pinos¡



martes, 26 de julio de 2011

Invitado al acto

De esta manera agradezco
al director del colegio,
que tuvo para mi el gesto
de nombrarme rey del acto;


Acto que, con mucho acierto,
Thelma al inicio exaltó;
Y a los jóvenes del pueblo,
de esta manera arengó:


Jóvenes de Tilarán 
son estos viejos canosos,
pues buen ejemplo nos dan;
Son ellos con su trabajo
que han forjado a Tilarán.


Don Ufrán, el director,
aunque pareció cansado,
habló para saludar
a todo el pueblo invitado.


¡Después, comencé yo a ver
cosas que deslumbraron¡
y dije en mi corazón:
-aunque soy buen pagador-
ésto lo quiero deber:


Enjambres de mariposas
de muy variados colores
se movían cadenciosas
¡Jamás vi otras mas hermosas¡


¡Eso fue un rato en el cielo,
rodeado de cosas bellas;
de ángeles y serafines¡

A las dos bellas damitas
que a mi lado desfilaron,
las levo en mi corazón
como recuerdo grabado.

Que bello es ser honrado
por gente tan distinguida;
si no es que estoy soñando,
¡entonces son pura vida¡

Para Thelma, y Ufrán,
ejemplos de educadores:
Abrazos de mil amores,
y de manos, un apretón.

                                  Autor: Lisímaco Cruz.

Bonita

Si te digo bonita,
y ese dicho te agrada;
sería el canto de mi alma;
porque agradarte desearía.

No podría yo describir 
tan depurada belleza:
sería muy poco decir
que tu porte es de princesa:

Tus ojos: dos pepas de oro
que brillan como luceros.
Hacer de ese brillo un faro
sería mi mayor anhelo

tras los labios de grana
en que la sonrisa asoma, 
consiente de que le adornan 
al mostrar sus dientes ufana;

Y es que la naturaleza, 
mostrándose generosa,
te regaló como a diosa:
Pureza, gracia y belleza

Y ella...

motivada su alma 
por tanto que ha recibido,
la gracia de su sonrisa
regalar la ha placido.

                                   Autor: Lisímaco Cruz.

Adolescente

Se que sos casi una niña;
tu porvenir es risueño, 
pues abundó en ti la gracia.
¡Muchos querran ser tu dueño¡

Sos como rosa en botón.
Todos alrededor están
queriendo cortar la flor
y de su néctar gozar;

Nadie se atreve a tocarla;
para todos es sagrada.
¡Y se tienen por dichosos
con recibir su mirada¡

Muchos se harán ilusiones,
¡tienes tanto que ofrecer¡:
El cielo te ha dado dones,
y no los debes perder.

Eres como una llamita
en medio de la penumbra
de mariposas rodeada;
¡allí encontraran su tumba¡

Eres como una mañana
que ofrece abundante vida.
Eres mi musa querida;
Vives para ser amada.

                                Autor: Lisímaco Cruz.